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Patrimonio histórico


Iglesia de la Inmaculada Concepción

Construida en 1769, presenta una fachada típica de los poblados de colonización del siglo XVIII. Cuenta con una sencilla portada neoclásica coronada por frontón que estiliza al máximo sus líneas rectas. Sobre ella se alza una airosa espadaña que tiene la particularidad de articularse en dos cuerpos: en el inferior se abren dos huecos gemelos para voltear campanas, mientras que el cuerpo superior, con un solo hueco de campana, va perdiendo grosor para culminar en un frontón triangular que, a su vez, acoge una minúscula campana. En este vértice culmina el riguroso eje vertical que arranca desde la línea de confluencia de las hojas de la puerta.

Torre del Reloj

La torre es de planta cuadrada y arranca desde un zócalo. Toda la fábrica es de cantería. De sus dos cuerpos, el primero tiene el doble de altura y en él se abre un arco de medio punto con dovelas almohadilladas. Sobre esta puerta se abre una ventana saetera que da luz a su interior y se repite en los otros tres lados. Una triple moldura separa el primero del segundo cuerpo, en el que aparecen el reloj, una pequeña ventana cuadrada y pilastras dóricas en los extremos. Sobre la cornisa se levanta una estructura artesanal de hierro, añadida en 1884 para albergar la campana y la veleta.

En el siglo XVIII las horas las marcaban las campanas de las iglesias. Levantar una torre municipal con la sola función de indicar las horas era algo inusual en la época y simboliza el enfrentamiento entre los poderes civil y eclesiástico que protagoniza el reinado de Carlos III.

El Porrosillo

Aldea situada a 6 km de Arquillos, se fundó también en el siglo XVIII. Sus calles mantienen el trazado ortogonal de la época colonial y en ella destaca su ermita.

Una excursión a la pequeña aldea de El Porrosillo situada al norte del núcleo principal, no dejará impasibles a los que gusten de disfrutar de suaves paisajes y nuevos encuentros con la arquitectura nacida de la intención de Carlos III de hacer brotar asentamientos y repoblar estas zonas. La pequeña carretera que durante cinco kilómetros serpentea entre un hermoso paisaje alomado, nos permitirá ir descubriendo esa bella transición que se produce del olivar a las dehesas de grandes encinas. En la base de estos viejos encinares luce el cromatismo de los sembrados, especialmente en primavera cuando el verde del trigo festonea y se ilumina el paisaje con los arbustos en flor. El olor de las jaras y lavandas; el amarillo de los jaguarzos, y la imagen plácida de los rebaños de ovejas, hacen que el recorrido merezca del todo la pena.
La aldea de El Porrosillo rebosante de tranquilidad, está presidida por la iglesia de la Purísima Concepción situada al final de la arteria principal del caserío, dispuesto éste siguiendo el trazado en cuadrícula de la época colonial.

Una vez vista esta encantadora aldea, conviene continuar por una pequeña carretera asfaltada hacia el paraje de Las Dehesas, donde además de seguir deleitándonos con el paisaje, podemos disfrutar del área recreativa de "Las Peralejas", instalada junto a las aguas del río Guadalén. En este paraje la vegetación de ribera, constituida por fresnos, sauces, adelfas y zarzas, contribuye a pasar un buen día de campo. Los amantes de la caza (jabalíes, liebres y perdices), de la pesca y del senderismo, tienen desde este enclave, estupendas oportunidades para disfrutar de sus aficiones.

Galería de imágenes

 

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